El 39% de los españoles no puede afrontar un gasto imprevisto

Hasta la aparición de los créditos rápidos o minicréditos, la financiación alternativa y urgente carecía de un producto de referencia. Existía una necesidad por parte del consumidor, puesto que -según la última encuesta del INE publicada en 2016- cerca del 40% de los españoles no puede afrontar ningún tipo de imprevisto económico, pero no había una solución eficaz. Así, los minicréditos nacen con una función clara: ofrecer una solución a aquellas personas que, por un motivo u otro, sufren un percance, imprevisto o necesitan dinero de manera inmediata para afrontar un gasto extraordinario.

Los créditos rápidos, aparte de ofrecer rapidez y comodidad en la solicitud, traen consigo una aparente ‘democratización del crédito’, puesto que -al contrario de lo que ocurre con la banca tradicional- la gran mayoría de las personas pueden acceder a ellos: únicamente hace falta ser mayor de edad, residente en España, disponer de una cuenta corriente y contar con algún tipo de ingreso, como puede ser la pensión o el paro. De hecho, la solicitud puede ser aprobada incluso aunque se figure en una lista de morosos.

Debido a este fenómeno y al creciente auge de la petición de minicréditos en nuestro país, el comparador financiero especializado en créditos rápidos WannaCash.es destaca una serie de consejos y pautas a tener en cuenta antes de acceder a este tipo de financiación:

  • No usar los préstamos rápidos como método de financiación habitual. Este tipo de créditos están diseñados para suplir falta de liquidez puntual o poder afrontar imprevistos, como puede ser una multa de tráfico, la reparación de un electrodoméstico o la reforma del hogar. En el caso de que se utilicen de manera indebida se puede entrar en una espiral de deuda difícil de controlar.
  • No pedir un crédito para pagar otro. Es una situación cada vez más habitual y que, en muchas ocasiones, provoca que la entidad crediticia deniegue la operación. Es imprescindible tomar decisiones responsables cuando hablamos de productos financieros.
  • Solicitar un crédito rápido cuando se tenga la certeza de que el dinero será devuelto en el plazo establecido. Normalmente en este tipo de créditos el plazo máximo para devolver la cantidad indicada es de 30 días. Por lo tanto, es preciso asegurarse de que el día seleccionado se contará con el dinero suficiente para afrontarlo con garantías -mediante el cobro de la nómina, por ejemplo-.
  • Leer detenidamente las condiciones del préstamo antes de aceptarlo. Es muy importante conocer las condiciones, los plazos y los intereses -en caso de que los haya- del crédito.
  • Figurar en una lista de morosos como ASNEF, RAI o Badexcug no es un impedimento y se podrá acceder a estos minicréditos, pero siempre y cuando la deuda no sea excesivamente alta. En estos casos se recomienda actuar de forma responsable y únicamente solicitar un crédito, sea del tipo que sea, cuando se tenga la certeza de que se cumplirán los plazos establecidos.
  • No elegir la primera opción y aprovechar las ofertas que provoca la alta competencia existente en el sector. Para ello se recomienda usar comparadores como WannaCash.es para seleccionar la entidad financiera que mejor se adapta a las necesidades y requerimientos personales.

En definitiva, los minicréditos cumplen una importante función y responden a una necesidad concreta de falta de liquidez y, usados correctamente, son útiles y eficaces. Sin embargo, no hay que olvidar que están pensados para afrontar momentos puntuales, no para financiarse a medio/largo plazo, pagar otros préstamos, saldar deudas de juego o ser usado reiteradamente.

Fuente: http://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=9967


Fuente original: Comunicae.es.

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